Una vez que teníamos los ficheros borrados, lo que hemos hecho es escanear la unidad C: (origen de los ficheros) y hemos encontrado un fichero con nombre totalmente cambiado pero con la extensión TXT que tenían ambos ficheros y con la ruta de origen del fichero que coincidía con la ruta de la papelera de reciclaje. Así que lo hemos marcado y pulsado el botón de recuperar. El programa nos pregunta en qué lugar queremos guardar el fichero recuperado y nos recomienda que no sea la misma unidad, para evitar sobreescribir otros ficheros. Así que elegimos otra partición que teníamos. Al mirar el fichero, el contenido era perfecto, sin que se hubiera perdido nada. Pero claro, llegados a este punto, ¿dónde está el fichero que borramos directamente? Pues ni idea, fuimos incapaces de encontrarlo. Por si acaso tuvimos algún fallo, repetimos el test a la inversa, borrando el fichero recuperado con el método del Shift para tratar de recuperarlo en C:. Y nada, mismo resultado. Y la última prueba la hicimos con un fichero JPG, por si era por el tipo de fichero, pero mismo resultado: nada.
Con todo, podemos concluir con que si lo borramos usando el método estándar, podemos tener la posibilidad de recuperarlo. Pero si lo borramos con la tecla Shift, parece que es bastante difícil sin hacer uso de otro tipo de software más profesional y, por lo tanto, más caro. Así que mucho cuidado con la manera que usáis para borrar.
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